Nuestra miel multifloral es un mosaico de sabores y aromas, un compendio de la diversidad de la Península.
En ella se entrelazan el néctar de especies emblemáticas: el Dzidzilché (ts’iits’ilche’), cuyo árbol que se “pela” es un ícono de la región; el Tajonal, una hierba silvestre que enriquece la miel durante la estación seca; el Jabín, un árbol imponente cuyas flores perfumadas ofrecen néctar durante meses; el Tzalam, especie pionera cuya madera es un tesoro ritual; y el Chakaj, árbol medicinal que la leyenda maya considera el antídoto del venenoso Chechén, símbolo de equilibrio y sanación.